Hagamos el ejercicio de mirar desde arriba

Cada vez que levanto vuelo sobre alguna ciudad, no puedo evitar mirar las casitas abajo y pesar en las miles de historias que deben estar sucediendo.

Piensen en las personas, las familias, la interacción con otras personas.

La interacción, incluso, con los servicios, los productos… en el caso de esta foto, que la tomé despegando de Arequipa, no podía evitar pensar en las historias relacionadas al agua. ¿Como la obtienen, como la usan, como la desechan?...

La mirada desde arriba siempre siempre nos da una perspectiva diferente. Recuerdo la anécdota que le atribuían siempre a Eduardo Belmont, dueño y director de Belcorp;

Resulta que llegaba a ciudad de México para el lanzamiento del catálogo Ebel. Todo estaba preparado, el solo tenía que llegar y hacer su discurso. De pronto miró por la ventana, y con ojos diferentes a los que había visto otras veces la inmensa ciudad, se preguntó y preguntó: ¿Cuantos “Liasson” estamos estimando vender en el lanzamiento? A lo que la ejecutiva que tenía al lado contestó con una cifra x; Belmont volvió a mirar por la ventana y replicó: -Duplíquenla!

Esta historia me consta, porque me la contó, con una mezcla de rabia y admiración, la ejecutiva que estaba al lado. Luego se convirtió en una de las tantas historias que seguí escuchando en mi relación con esta empresa.

Historias como esta, han contribuido definitivamente, a reforzar esa cultura de dinamismo y agilidad que ha caracterizado a la empresa.

Pero no nos desviemos… pensemos en lo interesante que resulta siempre, mirar las cosas desde una prospectiva diferente, ¿no?

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