El arte de luchar contra gigantes

Hace como 5 años me llamaron de Alicorp porque necesitaban un video corporativo.

En realidad, como me dijo el gerente que estaba a cargo del proyecto, necesitaban “refrescar” el que ya tenían.

Entonces empezamos a ver un mamotreto de 16 minutos, que mostraba desde todos los ángulos posibles, cada una de las máquinas de pasta y galletas que tenían en la fábrica. Cuando terminé de verlo, el cliente vio mi cara y mientras yo contenía el ineludible bostezo, me dijo,  intentando animarme: -Tenemos nuevas máquinas eh!.

Yo todavía con los ojos llorosos del aburrimiento, le dije:  -No por favor!!, lo último que se necesitan, son mas máquinas. ¿Que quieren lograr con este video? ¿A quien quieren convencer de que?

Resultó que querían lograr impresionar a posibles futuros inversionistas, también querían atraer nuevos talentos, además, querían enviarle un mensaje a la clase política, querían por supuesto, reforzar los lazos y la cultura entre sus propios colaboradores y querían también, que los consumidores los vieran como modernos, grandes y responsables.

-Aja! Con que eso era! Pero no lo van a lograr de esta manera, porque estas máquinas y estos tamaños, solo impresionan a quien no tenga mucho mundo y hoy, con Internet, todos tienen mundo... Debe haber algo más!!

Y claro que lo había, el secreto del éxito de Alicorp era otro, solo que en esa época yo no estaba tan conectado con el tema de las historias y demoré un poco en darme cuenta de la gran historia que tenía entre manos:

Esa historia sería la única capaz de impresionar a propios y extraños, además era real; Todo el espíritu emprendedor peruano , el de todos los tamaños, estaba volcado ahí, desde su líder en ese momento, pasando por las personas que estaban ese día en la sala a los vendedores o los empleados en las líneas de envasado,  todos se sentían parte de ella.

Yo había estado leyendo sobre la compañía y me había impresionado un artículo en La Nación de Buenos Aires, acerca de una entrevista a su gerente general, Leslie Pierce y lo impresionados que estaban los argentinos con este empresario peruano que no le temía a las burocracias ni a los terroristas. Que simplemente iba por ahí diciendo que las cosas se podían hacer y punto y que había que aprovechar la capacidad de sorprender, es decir, aprovechar el hecho de que, todavía en esa época, nadie daba mucho por la empresa, ni por el Perú en general.

Como decía, no estaba yo tan ducho en el arte de encontrar las historias, así que me demoré casi toda la semana que pedí de plazo, pero por fin, empecé a leer entre líneas con sorprendente facilidad. Y de eso siempre se ha tratado mi trabajo, de escuchar, investigar y saciarme hasta la coronilla de información aparentemente irrelevante, hasta que de pronto surge el leitmotiv, el lead, como dicen los periodistas.

Así que pedí entrevistas con los gerentes mas importantes. Me las dieron, me presentaba en las oficinas y preguntaba a boca de jarro: ¿Alicorp es David o Goliat? Algunos contestaban de frente y con orgullo, David!! A otros le costaba un poco mas reconocerlo, pero la mayoría estaba de acuerdo: Alicorp, era el David de las empresas latinoamericanas; Navegando en las canchas sembradas por la gigantescas multinacionales, haciendo gala de su creatividad y valor, se habían mandado a conquistar el mercado y lo estaban logrando.

Algunos años después, el genial Malcolm Gladwell escribiría David y Goliat y llamaría a este fenómeno: “El arte de luchar contra gigantes”.

Así que decidimos contar esa historia, pero subsistía una complicación; ¿A quien se la contaríamos? Era un público demasiado diverso; Desde empresarios, a empleados, amas de casa e inversionistas y queríamos sorprender por igual a todos. Finalmente decidimos hablarle al grupo mas grande:

De los grupos de interés, a los que debía dirigirse el video, estaba demostrado que, los usuarios, no solo eran el grupo mas grande, sino que eran siempre, algo mas. Es decir, podía ser un fanático de los fideos Don Vittorio, pero también era un colaborador de la empresa, o un influyente político, así que le hablaríamos como si fuera un consumidor, pero secretamente sabíamos que el político, estaría escuchando también

Y quien sería el encargado de hablarle a los consumidores? Nos pareció que el mensaje debía venir de adentro, como una especie de declaración de principios, de manifiesto, así que lo lógico era hablar en primera persona, en plural, representando a todos los colaboradores de Alicorp.

Y así lo hicimos, un mensaje a los consumidores, desde el corazón de la empresas, para que lo escuchen todos.

El resto es historia, funcionó muy bien.

Creo que si volviéramos a hacer un video corporativo para Alicorp, hoy tendría a lo sumo 90 segundos y la historia sería otra,  tal vez mas parecida a la del Rey David, aquel que hizo crecer su reino, hasta el infinito y mas allá.

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